THE CATLINS, S. Island

Nuestra entrada en la zona de los Catlins fue un combinación de belleza y tensión. 
Primero tengo que decir que llegamos casi al anochecer, ya que ademas de ir tarde, un enorme rebaño de ovejas nos retuvo en la carretera por un buen rato. En cuanto empezamos a recorrer la carretera vimos que aquello no iba a ser un paseo, a los pocos kilometros dejaba de estar asfaltada y pasaba a ser una dura sucesión de curvas y toboganes en los que la furgo bajaba en picado y luego casi no era capaz de subir, ademas tras llegar a Slope Point, que es en realidad el punto mas al sur de NZ, nos quedamos con las ganas ya que el ultimo trozo que es un corto paseo no lo pudimos hacer por estar cerrado por Lambing.
Me explico, muchos de los caminos que habitualmente se usan en NZ para llegar a sitios o para realizar las populares marchas que los montañeros hacen por todo el pais se cruzan parcelas privadas que los dueños utilizan para por ejemplo pastar el ganado y cuando llegan las delicadas fechas en las que nacen los corderitos, las cierran al publico para que los animales puedan parir en paz. 
Tras dejar Slope Point empiezan los nervios, aunque tenemos ante nosotros un atardecer precioso, la luz se escapa a marchas forzadas, la carretera es horrible y lo de buscar un sitio para dormir no esta muy claro, tras un buen rato de conducir en la oscuridad llegamos a un parque de caravanas que parece abandonado, buscamos mas sitios pero no hay ninguno, así que volvemos al parque y una nota dice que uses las instalaciones y luego dejes el dinero en la caja de la honestidad, curioso, y curioso es tan bien el aviso de que andes con cuidado a las noches ya que los leones marinos suelen subir y ocupar las plazas, y no les gusta que les molesten. Con cuidado y un linterna de juguete, vamos a la caravana, nos encerramos y esperamos a que llegue la mañana siguiente y podamos ver algo de la zona.
Con la luz del día y sin señal de vida de los leones marinos salimos del camping, después de pagar !! y nos acercamos a Curio Bay donde en marea baja puedes ver un bosque petrificado de la época jurásica, y no, no hay ningún dinosaurio a la vista. Es curioso como la madera de los arboles fosilizados se diferencia perfectamente de la roca permitiendo ver incluso los nudos de la madera. Entre los curiosos vemos una pareja con la que coincidiremos varias veces en los próximos días y un pingüino de ojos amarillos muy juguetón que se dedica a nadar a lo lejos en una piscina de agua que han formado en la roca las enormes olas que vemos, 
en el mismo punto se puede ver un pequeño cañón formado en la roca donde el mar aprovecha para dejar todo tipo de algas en cada golpe. Salimos pitando para llegar a tiempo a Cathedral Cove una enorme cueva formada en el mar y que solo se puede visitar en marea baja. Cuando llegamos un cartel nos indica que esta cerrado el acceso, esta vez no por lambing sino por las mareas vivas. 
Ante el fracaso, cambiamos el plan y hacemos el camino hasta las McLean Falls, unas cataratas que tienen la curiosidad de que muy poca gente las ve. No es que estén ocultas, el problema es que 100 metros antes encuentras otras bastante bonitas y el camino parece acabarse por lo que la gente se da la vuelta, si continuas un poco mas en un camino lleno de barro llegas a las autenticas que te permiten subir hasta casi su base trepando por la resbaladiza roca.
FALSAS CATARATAS:
AUTENTICAS CATARATAS:
Por el camino hacemos una parada en un mirador sobre una playa de arena perfecta muy distinta a todas las demás
y luego seguimos por los Catlins a través de caminos sin asfaltar y tremendamente estrechos que atraviesan algún pueblo pintoresco 
y que dan acceso a bahías preciosas como Cannibal Bay en la que encontramos cientos de caparazones de Swimming Crabs vacíos pero ni rastro de sus curiosas pinzas que utilizan para nadar. 
También visitamos Nugget Point, una cala cercan a un faro en la que es habitual el avistamiento de pingüinos, aunque la hora no es la mas adecuada vemos a un par de ellos que salen del mar para buscar refugio en tierra donde pasaran la noche en sus madrigueras construidas entre la hierba.
Si algo se puede decir de esta zona es que para conocerla a fondo debes venir preparado y con tiempo ya que no es un territorio con demasiadas comodidades, apenas tiene sitios para comer o dormir en invierno y las cortas distancias se pueden hacer eternas a través de las carreteras sin asfaltar, y a pesar de todo esto debo admitir que merece mucho la pena descubrir esta pequeña joya que parece que por ahora se escapa de los recorridos mas habituales.

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